Juan en el aeropuerto de Sevilla con dos niñas saharauis acogidas por familias de Guillena gracias al proyecto Vacaciones en Paz

La causa del Pueblo Saharaui de Sevilla ha perdido un extraordinario aliado, que desde hace muchos años se comprometió de forma irrenunciable, no solo él, sino toda su familia, en la defensa y solidaridad con el pueblo saharaui.

Hablamos de Juan Ferrera Rioja, Coordinador local de Guillena, cuerpo y alma de este movimiento de voluntarios y voluntarias en ese municipio sevillano.
Juan no ha abandonado esta causa, se ha retirado por fuerzas mayores y contra su voluntad. Juan, nos ha dejado huérfanos de su presencia y de su siempre amable y alegre sonrisa. Nos ha privado para siempre de su compañía.
Su corazón generoso y grande para con todos le ha jugado una mala pasada, y se ha cansado de latir. A hurtadillas y de repente, sin consideración alguna al hombre, su familia, mujer Herminia, hijos e hija, sus cinco nietos y su chico saharaui Handi, y para todos los que le conocíamos y apreciamos, ha decidido abandonar este valle de lágrimas y dejarnos sin su compañía tan querida y necesaria.
Hoy 5 de Abril, Domingo de Resurrección, para más señas, hemos despedido a Juan hasta su triste y fría morada. Muchos amigos y conocidos abarrotaban la Iglesia, donde se oficiaba el responso ante su cuerpo yacente. Aunque mucha más gente que no tenía cabida dentro del Templo esperaban fuera para darle el último adiós.
Su esposa, hijos, nieta y demás familias, sin consuelo por esta repentina e irreparable pérdida, aun tuvieron arrestos para soportar el dolor y recibir el cariño y aliento de las cientos de personas concentradas. Su hija, fiel compañera en la tarea de su padre, no quiso que este se fuera sin llevarse la enseña que alimentaba el sacrificio y el tesón de Juan, la Bandera de la RASD, que depositó sobre su féretro y que hoy acompaña y duerme con él.
Juan Ferrera, un testimonio vivo de hombre de bien, querido, admirado y respetado por la labor desinteresada que desempeñaba, con los niños saharauis, su incansable trabajo al frente de las familias de acogida y con la ayuda solidaria de todo el pueblo y de sus gentes, recogían alimentos para mandar a los Campamentos de Refugiados.
Juan nos dejó este Domingo de Resurrección, pero él sigue vivo en nuestro recuerdo y en la memoria de un Pueblo agradecido por su trabajo, que siempre lo ha recibido en sus jaimas del Sáhara, con mucho cariño y gran respeto por su fiel y abnegada entrega.
Descanse en paz nuestro querido amigo y compañero Juan.
Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla.
5 de Abril de 2015