EL PUEBLO SAHARAUI RINDE HOMENAJE A CARLOS CANO CON LA PRESENCIA DE SU HIJA AMARANTA EN LA XIX EDICIÓN DE ARTifariti
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Nota de prensa. Martes, 24 de octubre de 2025: Homenaje a Carlos Cano en ARTifariti XIX
El homenaje al cantautor andaluz Carlos Cano, celebrado en la Escuela Saharaui de Artes de la Wilaya de Bojador, ha sido uno de los momentos más emotivos de la XIX edición de ARTifariti, el festival internacional de arte y derechos humanos del Sáhara Occidental.
El acto, presentado por Federico Guzmán y Taufig Salama, comenzó con la proyección del tráiler del documental El mapa de Carlos (2011), de Pablo Coca, que recoge testimonios de poetas, artistas y activistas sobre la figura del cantautor que amó y apoyó al pueblo saharaui, al que dedicó su canción Un vaso de té verde.
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A continuación, el antropólogo Ángel del Río, de la Universidad Pablo de Olavide, trazó una semblanza del artista, subrayando su compromiso con Andalucía, con “los pobres, los desvalidos, la morralla”, como él mismo decía, y con los pueblos resistentes como el saharaui.
Visiblemente emocionada, Amaranta Cano expresó su gratitud en nombre de su familia:
Canto por los que padecen genocidio, por los pueblos que sueñan ese otro mundo posible. Entre ellos, el del Sáhara Occidental, que es el hermano de viento y de sol que tanto admiraba.”
El homenaje concluyó con una interpretación musical en fusión entre artistas saharauis y argelinos. Los músicos argelinos Mohamed Hafsi y Hafid Saidi, que desarrollan un taller para escolares en Desert Voicebox, los saharauis Kali Mohamed jeir, Telma Limam, Mrabu mafud y Tarba al tabal, y las cantantes Addada, Binin y Geshmula cerraron una tarde de emoción, memoria y hermandad.
Una versión saharaui de la “Murga de los Currelantes”, hablando de los 50 años de resistencia del pueblo saharaui, escrita por Antonio Martínez, fue el regalo final del equipo de ARTifariti a Amaranta.
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Carlos Cano y el pueblo saharaui
La relación de Carlos Cano con el pueblo saharaui fue una manifestación de su compromiso con la justicia y los derechos humanos. A través de su música, sus acciones y su activismo, dejó un legado de solidaridad que continúa siendo recordado y celebrado.
Cano abrazó la causa saharaui en 1994, con la llegada de los primeros niños y niñas del programa Vacaciones en Paz a Granada. Apadrinó el primer Festival de Cultura y Artes Populares del Ministerio de Cultura saharaui y dedicó al Sáhara una de sus canciones más recordadas, Un vaso de té verde.
En 1992, como presidente de la Fundación Alhayat, adquirió el cortijo La Rehoya, en la Alpujarra granadina, para acoger a menores saharauis afectados por la guerra, insistiendo en que no se trataba de un gesto de caridad, sino de una acción “por razones de vida, por la dignidad y los derechos humanos”.
Tras su fallecimiento en 2000, su compromiso fue reconocido en numerosos actos, como el homenaje póstumo celebrado durante la 27ª Conferencia Europea de Apoyo al Pueblo Saharaui en Sevilla (2001). Hoy, su voz y su mensaje resuenan en el desierto del Sáhara como símbolo de fraternidad, resistencia y esperanza.





