Y en el día de acción contra la violencia machista y adhiriéndonos al grito de denuncia de los colectivos feministas y de nuestra sociedad, queremos también visibilizar otros crímenes que también arrasan la vida de las mujeres, silenciosos y brutales, provocados por las minas antipersona.

Como plataforma colectiva que lucha por la erradicación de estas crueles armas en el planeta y en el Sahara Occidental, uno de los territorios más contaminados por minas terrestres del mundo, queremos hoy arrojar luz sobre el sufrimiento y la resistencia de las mujeres saharauis afectadas por este problema.

Es importante recordar antes, porque queremos reconocer sus aportes, que las mujeres saharauis construyeron los campamentos, su actual refugio, diseñando un modelo efectivo y solidario de reparto de recursos. Y de la misma manera es muy significativo su papel en la acción contra las minas desde su rol de víctimas, cuidadoras, gestoras o desminadoras.

Los accidentes de las mujeres saharauis víctimas de minas suelen ocurrir cuando realizan tareas domésticas, como buscar leña o agua, cuando se desplazan en vehículos que se topan con minas anticarro o cuando son niñas y una mina o bomba de racimo atrae su atención mientras juegan. Como víctimas se enfrentan a similares problemáticas que los hombres, pero en muchos casos su salud sexual y reproductiva se ve afectada, sienten la presión de la sociedad por sus lesiones y cicatrices, y ven coartado su rol tradicional de encargadas de los cuidados familiares o como cabezas de familia.

Aunque hay más hombres víctimas a consecuencia de esta división sexual del trabajo, las mujeres se enfrentan a mayores hándicaps y su situación está más silenciada. Ahondar sobre las huellas que las minas dejan en sus vidas, permite observar cómo la serie de cambios vertiginosos que se desencadenan tras un accidente lleva a las mujeres a asumir las mayores cargas ya que el cuidado de las víctimas supervivientes con algún grado de discapacidad suele quedar a su cargo. Y es importante también entender que en el caso de las mujeres saharauis, estos accidentes las revictimizan, porque se enfrenta a ellos desde su condición de refugiadas que sobreviven en condiciones de por si precarias y sin poder ejercer plenamente sus derechos.

Muchas mujeres saharauis, víctimas directas o familiares de víctimas, trabajan desde hace años en sensibilización, testimonio y advocacy en organizaciones de defensa de derechos humanos, como ASAVIM, y en la gestión de la acción contra las minas y el desminado, en SMACO y en las pocas empresas y organizaciones que operan en el Sahara Occidental.

Gracias a su temprana incorporación a la acción, actualmente más de 50 mujeres trabajan en este ámbito, y han obtenido y aportado experiencias ricas y novedosas. Entre ellas, la del primer grupo de mujeres desminadoras de África, denominadas Sahrawi Mine Action Women Team (SMAWT), que en la actualidad, debido a la escasez de financiación para el desminado y fundamentalmente por el retorno a la guerra, trabajan en la educación de la población saharaui sobre los peligros de las minas y en la sensibilización e incidencia internacional.

Colectivos y asociaciones solidarios con la causa saharaui colaboramos con las mujeres en proyectos de investigación, sensibilización, advocacy y en atención a las víctimas. Con el apoyo de diversas instituciones, como el Ayuntamiento de Sevilla, nos hemos convertido en los mayores contribuyentes en estas áreas. ¡Es increíble que superemos la aportación de los gobiernos de los países que han firmado la Convención de Ottawa contra las minas antipersona! ¿No creen? Pero esto es claramente insuficiente. Las mujeres saharauis, junto a sus compañeros, están preparadas para trabajar eficazmente contra las minas, pero necesitan apoyo económico e institucional. Sin un Sahara Occidental libre de minas, no alcanzaremos nuestro objetivo compartido de un mundo libre de minas en el 2025.

+info: stopminas@saharasevilla.org