NOTA DE PRENSA

Sevilla, 15 de Noviembre de 2009
La defensora saharaui de Derechos Humanos fue expulsada violentamente del aeropuerto por la Guardia Civil en una silla de ruedas.
Aminetu Haidar interpone una denuncia por su expulsión ilegal de El Aaiún, secuestro en España y malos tratos
Foto: Julio Castro 2007. laRepúblicaCultural.es
Una denuncia contra las autoridades marroquíes y españolas, la Guardia Civil, la compañía aérea Canarias Aeronáutica y el comandante del vuelo que la llevó a Lanzarote.

En contra de la opinión de sus acompañantes que temen por su salud, debilitada por las cárceles marroquíes y las torturas a las que fue sometida, la activista anuncia una huelga de hambre si no la dejan volver a su tierra en las próximas horas.

Aminetu Haidar, acompañada por la jurista canaria Inés Miranda, vocal internacional de la Asociación de Juristas por el Sáhara Occidental y Premio Derechos Humanos de la Asociación Internacional de Abogados, acaba de finalizar la interposición de una denuncia en la comisaría de Arrecife de los hechos ocurridos en las últimas horas contra todos los actores implicados en los mismos. Haidar ha denunciado a Marruecos por expulsión ilegal, a las autoridades españoles por secuestro al obligarla a entrar en el país en contra de su voluntad, habiendo además notificado la afectada que no tenía documentación, e impedirle la salida; a la compañía aérea Canarias Aeronaútica y al comandante del vuelo que la trajo a Lanzarote por trasladarla en primer lugar a un destino desconocido, obligándola a viajar a España en contra de su voluntad y cuando había comunicó que estaba en situación irregular, y a la Guardia Civil por los malos tratos recibidos en el aeropuerto, cuando los agentes la obligaron con violencia y en silla de ruedas a desalojar estas instalaciones. Haidar ha declarado que ha existido complicidad entre el gobierno marroquí y el español, ya que tiene constancia de que existían órdenes directas para hacerla entrar en España y retenerla ilegalmente.

La defensora saharaui de Derechos Humanos ha anunciado que iniciará una huelga de hambre a las doce de la noche si no la dejan volver a su tierra en las próximas horas, en contra de la opinión de las personas que la acompañan que temen por su salud, debilitada tras su paso por las cárceles marroquíes y las torturas a las que fue sometida.

El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Taib Fassi Fihri, defendía hoy la expulsión a Lanzarote de la activista saharaui, afirmando que «no se trata de militantes de Derechos Humanos ni de la libertad de expresión sino de personas que trabajan al servicio de unos objetivos definidos desde el exterior por los adversarios conocidos de la integridad territorial» de Marruecos. «El objetivo de este plan es, en realidad, frustrar las significativas expectativas que afronta la cuestión del Sáhara marroquí a nivel internacional y de las Naciones Unidas y, en particular la nueva dinámica de negociaciones a la luz de la iniciativa marroquí de autonomía», añadía. “Significativas expectativas” que se podría pesar que se fueron al traste el pasado mes de junio tras la carta enviada a Mohamed VI por Barak Obama donde el presidente norteamericano se desmarcaba del apoyo de George Bush a esta propuesta y daba su respaldo al enviado especial de la ONU para el Sáhara, Christopher Ross, al que el rey alauita no recibió durante su gira en junio por el Magreb.

Pero, a pesar de estas declaraciones, lo que parece que Taib Fassi Fihri alegaba finalmente para la deportación de Haidar era que “no quiso cumplir los trámites ordinarios”. Idea que también transmitía su colega el ministro Moratinos a preguntas de los periodistas en Córdoba, durante la colocación de la primera piedra de la futura Casa Árabe. El canciller de exteriores español declaraba que como la activista saharaui no había cumplido «los requisitos que el Gobierno marroquí le pide, pues entonces lo que hemos hecho es facilitar su llegada a Lanzarote, es decir, no hemos hecho nada más y nada menos que lo que le corresponde hacer a un país donde esta ciudadana tiene la tarjeta de residencia legal».

Sobre estas declaraciones de Moratinos, la abogada Inés Miranda afirmó que Haidar posee una tarjeta de residencia por razones humanitarias únicamente para ser atendida médicamente y que caduca dentro de un mes. Según la jurista, “esta tarjeta humanitaria no se puede volver contra su titular, obligándola a estar en un territorio donde no quiere estar” y añadió que se le ha dejado en una situación de indefensión al no poder renovarla sin su pasaporte.

Ayer las personas que la acompañaban anunciaban movimientos extraños cuando fue obligada a bajar del avión en el que la gendarmería marroquí la habían enviado a España una hora y media antes y del que se negaba a salir, exigiendo regresar a su tierra. Sorprendentemente la policía española la dejaba entrar sin visado ni pasaporte en el país y le negaba luego la salida, cuando algunos saharauis que viajaban en el avión de Top Fly de vuelta a El Aaiún, al parecer sin plazas, se ofrecían a dejarle su asiento. En esta sucesión de irregularidades, llegaba a los oídos de los representantes saharauis que la policía española había recibido instrucciones para impedirle subir al avión.

Por la noche, un dispositivo de más de 25 efectivos de la guardia civil y la policía nacional la obligaban a desalojar el aeropuerto, donde Aminetu Haidar permanecía junto a diversos integrantes del movimiento de solidaridad español con la causa saharaui y medio centenar de sus compatriotas residentes en la isla canaria, que la rodeaban con banderas de la República Árabe Saharaui Democrática y pancartas de denuncia de las violaciones de los derechos de su pueblo. Primero se convenció a sus acompañantes de que salieran del aeropuerto con el compromiso de que podrían reunirse por la mañana con la defensora de Derechos Humanos y, una hora más tarde, se la desalojaba a ella por la fuerza y violentamente en una silla de ruedas.

Aminetu Haidar era expulsada en avión la mañana del sábado desde El Aaiún hacia Lanzarote, por la fuerza, sin documentos ni ninguna de sus pertenencias y después de casi 24 horas de aislamiento e interrogatorio. Había sido detenida el viernes cuando regresaba a su casa en El Aaiún tras de recibir en Nueva York el “Premio Coraje Civil 2009” de la Fundación Train. La defensora de Derechos Humanos iba acompañada de los periodistas españoles Pedro Barbadillo y Pedro Guillén (cámara), que también fueron retenidos bajo la acusación de grabar instalaciones militares del aeropuerto e interrogados durante siete horas, hechos que fueron denunciados por diferentes asociaciones de periodistas. A su llegada a Las Palmas, tras ser puestos en libertad esa noche, calificaban lo ocurrido como «desproporcionado».
Según la versión oficial marroquí, difundida en esos momentos por la agencia MAP, Haidar fue detenida cuando se negó a cumplir con los trámites de ingreso en el país, pero los periodistas que la acompañaban confirmaron que sí rellenó la ficha policial necesaria para pasar el control policial en el interior del avión y que allí mismo fue retenida. Ella afirmó más tarde que, cuando la desalojaron del avión y la aislaron en dependencias policiales del aeropuerto, sí se reafirmó como saharaui, negándose a reconocer la nacionalidad marroquí; unas “razones administrativas» que fueron alegadas por el ministro español Moratinos para justificar su entrada de forma ilegal es España y su expulsión de El Aaiún.
“No tengo miedo”
“No tengo miedo, pero estoy segura que voy a sufrir la represión de Marruecos cuando vuelva al Sahara”. Eran las rotundas palabras de Aminetu Haidar antes de su viaje de regreso al Aaiún, después de que Mohamed VI pronunciara un preocupante discurso con motivo del trigésimo cuarto aniversario de la Marcha Verde, en el que atacaba a los «enemigos de la integridad territorial» y anunciaba que “se han acabado los tiempos de doble juego o somos patriotas o traidores”. Un doble juego del que siempre ha sido enemiga manifiesta la defensora saharaui de Derechos Humanos. La expulsión de Aminetu Haidar de su tierra, lo que la aleja de sus hijos y de su pueblo, es una opción que no contemplaba y que se niega a aceptar. La activista pensaba que le retirarían los papeles para impedirle salir del Sahara a visibilizar internacionalmente la situación de secuestro de derechos bajo la que vive su pueblo o que podía ser detenida, como lo fueron el mes pasado siete de sus compañeros. Los siete, todos civiles, están acusados de «colaboración con el enemigo» y pendientes de ser juzgados en breve por un tribunal militar que los podría condenar a muerte. Amnistía Internacional los considera presos de conciencia, “detenidos exclusivamente por ejercer su derecho a expresarse pacíficamente”, y pide su libertad inmediata e incondicional.

Aminetu Haidar, considerada la «Gandhi Saharaui», describía la situación actual en el Sahara Occidental ocupado como alarmante, denunciando la escalada de la represión policial, la celebración de juicios militares a la población civil y la detención ilegal o la requisa de documentos y arresto domiciliario de otros y otras saharauis que también reclaman el respeto a los Derechos Humanos en las zonas colonizadas por el gobierno marroquí. “Hemos regresado a la peor época de Hassan II”, sentenciaba. Los siete activistas detenidos el pasado 8 de octubre a su regreso de los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf se enfrentan a un tribunal militar que podría condenarlos a muerte. Ahmed Alnasiri, Brahim Dahane, Yahdih Ettarouzi, Saleh Labihi, Dakja Lashgar, Rachid Sghir y Ali Salem Tamek son miembros de reconocidas organizaciones de defensa de Derechos Humanos y otros grupos de la sociedad civil.

Mientras los líderes mundiales se postulan por derribar todos los muros que atentan contra la legalidad internacional, lo que incluye el que divide en dos el Sáhara Occidental con millones de minas antipersonas, la activista saharaui declaraba que “es una aberración que la misión de la ONU en el Sahara, la Minurso, sea la única misión de paz en el mundo que no contempla defender los derechos humanos en el territorio sobre el que actúa”. En este sentido, Francia se opuso recientemente en el Consejo de Seguridad a la ampliación del mandato de la MINURSO para la protección y vigilancia de los Derechos Humanos en los territorios ocupados del Sahara Occidental.

El pasado 20 de Octubre, Haidar recibía en Nueva York el “Premio Coraje Civil 2009” de la Fundación Train, que honra a quien realiza actos extraordinarios “de resistencia al mal con gran riesgo personal”. En 1987, con 21 años, fue una de las 700 personas detenidas por participar en un mitin que pedía el referéndum de autodeterminación. Permaneció «desaparecida» sin cargos ni juicio durante cuatro años, torturada junto a otras 17 mujeres saharauis. En 2005, la policía marroquí la volvió a detener y golpear tras su participación en una manifestación pacífica. Fue liberada después de 7 meses gracias a la presión internacional de organizaciones como Amnistía Internacional y el Parlamento Europeo. Desde entonces, Aminetu Haidar ha recorrido el mundo para denunciar la ocupación militar marroquí y la violación sistemática de derechos de la población saharaui y para abogar pacíficamente por el derecho de su pueblo a la autodeterminación.

Nació en 1967 en El Aaiún (Sáhara Occidental), es madre de dos hijos y tiene un bachillerato en Literatura Moderna. Ha sido galardonada, entre otros, con el Premio de Derechos Humanos 2008 de la Fundación Robert F. Kennedy, entidad que desde el primer momento exigió su liberación inmediata e incondicional; el austríaco Silver Rose Award 2007 y, un año antes, con el Premio de Derechos Humanos Juan María Bandrés. Fue nominada por el Parlamento Europeo para el Premio de Derechos Humanos Andrei Sakarov, ha sido candidata para el Premio Novel de la Paz y Amnistía Internacional (EE.UU.) presentó su candidatura para el Premio Ginetta Sagan.