Fernando Peraita, presidente de AAPSS, y Francisco Serrano, presidente de AJASAHARA, esta mañana, durante la rueda de prensa

Francisco Serrano, presidente de la Asociaciónde Juristas Andaluces por el Sahara (AJASAHARA), ha declarado esta mañana en rueda de prensa en la sede de la AAPSS las irregularidades ocurridas en el juicio a los 24 presos políticos saharauis vinculados a Gdeim Izik, celebrado en Rabat la semana pasada, y al cual asistió junto con otros observadores internacionales en representación del Consejo General de la Abogacía Española. «Hay motivos para considerar nulo de pleno derecho este juicio -recalcó Serrano-. Lo primero es que el tribunal no tenía atribuciones para juzgar unos hechos sucedidos fuera de su territorio y tampoco tenía competencias según la recientemente promulgada Constitución marroquí para juzgar a civiles».
Denunció torturas, golpes, arrancamientos de uñas con tenazas, violaciones con dedos e instrumentos, amenazas de violación y otras agresiones a las familias de los presos… durante los días previos al juicio y unas sentencias durísimas; «condenas desproporcionadas y dramáticas, sin que existan pruebas que puedan acreditar la autoría de los delitos que se imputan a los presos; más allá de las declaraciones de los mismos acusados obtenidas bajo tortura”. Insistió en el compromiso de las y los juristas andaluces en la defensa de los Derechos Humanos y la legalidad internacional en el Sahara Occidental y declaró que están trabajando desde AJASAHARA para conseguir la nulidad de este «irregular» proceso, ya que además, al tratarse de un juicio militar, no admite apelación. 

Por su parte, Fernando Peraita, presidente de la AAPSS, destacó que es necesaria la implicación internacional y del Gobierno español para exigir a Marruecos que respete el derecho internacional en el Sahara Occidental y concluya el proceso de descolonización que es la causa de todas las violaciones de derechos humanos en las zonas ocupadas. «La población saharaui, y entre ella la juventud, los niños y las niñas, han socializado estas violaciones, conocen los nombres de los diversos tipos de torturas aplicadas hasta hoy en las zonas ocupadas, como el pollo frito y otras  formas de colgamiento, y piensan que en algún momento pueden sufrirlas. Es muy duro», afirmó Peraita.