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COOPERAR PARA CONSTRUIR CONVIVENCIA

 

Apenas unos días antes del Día del Cooperante hemos despedido a los niños y niñas saharauis de Vacaciones en Paz, que regresan a sus familias en los campamentos después de un verano compartido con familias y municipios de toda la provincia de Sevilla.

Detrás de cada uno de esos encuentros hay muchas personas: familias acogedoras, asociaciones locales, coordinadores y coordinadoras, voluntariado, ayuntamientos y una red provincial que lleva décadas construyendo solidaridad con el pueblo saharaui. No todas son cooperantes, pero todas forman parte de algo que para nosotros es inseparable de la cooperación: crear vínculos entre personas y entre pueblos.

Nuestra solidaridad con el pueblo saharaui no nació ayer. Se ha construido durante décadas, desde el encuentro y el compromiso, aprendiendo que cooperar no consiste en dar respuestas desde aquí, sino en trabajar juntos, compartir conocimientos y responsabilidades y acompañar a quienes construyen su propio futuro.

En nuestro caso, además, existe una responsabilidad que no podemos olvidar. El Sáhara Occidental fue una colonia española y su proceso de descolonización sigue inconcluso. Nuestra relación con el pueblo saharaui forma parte de esa historia. Cooperamos por solidaridad y por justicia, pero también por responsabilidad y por nuestra propia dignidad: porque España tiene una responsabilidad histórica con el pueblo saharaui y la forma en que decidimos responder ante ella dice también quiénes somos.

Durante todos estos años, proyectos de cooperación, hermanamientos, Vacaciones en Paz, familias acogedoras, voluntariado y asociaciones locales han ido tejiendo desde la provincia de Sevilla una relación que atraviesa municipios y generaciones. Una relación que también ha transformado a nuestra organización y a nuestros pueblos y ciudades, y en la que hemos aprendido y recibido tanto como compartido.

Hoy, cuando vuelven a crecer discursos que levantan muros entre las personas, alimentan el miedo o utilizan a quienes migran o buscan refugio como instrumentos de confrontación, estos vínculos son más necesarios que nunca. Queremos seguir haciendo justamente lo contrario: acercar pueblos, construir convivencia y defender la dignidad y los derechos humanos.

Después de tantos años seguimos creyendo en algo muy sencillo: conocernos nos acerca, convivir nos transforma y la solidaridad entre los pueblos construye paz.